El motor de la comunicación es el desafío constante

Silvia Insaurralde
3 minutos de lectura
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Teniendo presente que el estudio formal dinamiza la concreción de un logro personal en la obtención de un título, me detengo a repasar mi impronta.

Me recibí de Comunicadora Social a los 36 años aproximadamente, tenía marido, 4 hijas y trabajaba a diario, por lo que mi tiempo era escaso y requerían muchos sacrificios. Mi logro fue cambiar mi lugar de administrativa para realizar tareas afines dentro del área de Prensa que estaba en proceso de formarse dentro de una institución politizada, como lo fue el Concejo Deliberante. La práctica fue muy diferente a los conceptos estudiados por lo debía incorporar nuevas estrategias, fotografías, videos…

Un buen día una autoridad me pidió que planificara las mejoras que desde mi punto de vista requería el lugar. Tomé nota hice un diagnóstico de situación, luego me enfoqué a la estructura edilicia, equipamiento, mobiluario y lo principal, conservar la sabiduría de los Periodistas de oficio.

Y, aquí resulta difícil implementar cambios, la transición fue dura aunque mi convicción fue dar oportunidad a estudiantes jóvenes de la carrera, mediante pasantías rentadas y formarlos uniendo concepto y práctica. Fue maravilloso ser testigo del fluir de conocimiento, tanto de oficio como formales entre jóvenes y no tanto. El equipo fue formidable logramos realizar una revista que enaltecían la institución, autoridades y personal, trabajar en ese momento con un blog institucional que contenía el día a día de nuestro trabajo profesional y todas las actividades que se realizaban.

Mi presente es que ahora estoy jubilada y miro hacia atrás y veo con satisfacción los jóvenes recibidos en diferentes áreas para desempeñar esta noble profesión de comunicar, con trabajos estables, familias y nuevos desafíos.

Hoy, la tecnología arrasó con nuevas aplicaciones y la Comunicación requiere eso, capacitaciones, nuevos conocimientos, empatía, visión estratégica y liderazgo.

Los legados no se miden en gacetillas o campañas logradas, siempre se requiere más, un motor que mantenga una evolución constante porque serán otros los desafíos de la pasión periodística.

– Silvia Insaurralde

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