FUE FEMICIDIO

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Agostina Vega desapareció de su casa el 23 de mayo en Córdoba Capital, fue encontrada sin vida en un descampado al sur de la capital cordobesa. Ni la policía ni la justicia aplicaron los protocolos a tiempo, y las palabras de un fiscal que dejan mucho que desear.

Agostina Vega, una adolescente de 14 años oriunda de Córdoba capital, desapareció el 23 de mayo de 2026. Todo un país se sacudió, solidarizándose con la búsqueda incansable para que apareciera con vida. Finalmente pasadas las 14hs del día de ayer, trascendió su desenlace: Agostina fue asesinada. El imputado Claudio Barrelier sería el femicida. 

En paralelo, el proceso burocrático judicial volvió una vez más a decepcionar. Una denuncia que no fue escuchada llevó a que se demorara la búsqueda varios días. En el medio, vecinos y oriundos de la provincia señalaron que el despliegue policial estaba centrado en el evento de fútbol “Belgrano vs. River Plate”, mientras el caso de Agostina seguía esperando respuestas. Finalmente, ayer en conferencia de prensa, el fiscal a cargo de la causa, Raúl Garzón, dio un tenso testimonio. Lejos de la autocrítica, expone una vez más lo lejos que estamos de encontrar justicia. Un detalle no menor: la denominación que utilizó para el desenlace fue de “homicidio”.

Recientemente, el Gobierno Nacional impulsó la eliminación del agravante por femicidio del Código Penal. ¿Esto qué significa y qué tiene que ver con Agostina Vega? Primero, Mariano Cúneo Libarona, exministro de Justicia de Javier Milei, en testimonios como “Sin importar nuestro sexo, somos todos iguales ante la Ley y merecemos la misma protección y respeto. Ninguna vida vale más que otra” o “las identidades sexuales que se alinean con la biología”, lo que nos hace pensar que esto es dar respuestas o resolver lo que sucede.

No obstante, la carátula “femicidio” se utiliza para criminalizar de modo agravado los homicidios vinculados con la violencia por razones de género. Esta norma, incluida en el inciso 11 del artículo 80 del Código Penal, penaliza con prisión perpetua al varón que dé muerte a una mujer mediando violencia de género.

Eliminar la figura de femicidio es un acto de “negación total a un problema real” y un “grave retroceso” en la protección de los derechos de las mujeres, ya que desconoce la desigualdad estructural. La justicia no puede ser igualitaria cuando estadísticamente el que ejerce la fuerza y la violencia es abrumadoramente un hombre: se registran en promedio 240-250 femicidios por año, contra 15 a 30 casos de homicidios dolosos de mujeres hacia hombres.

El escenario es claro: la justicia, la policía y cualquier organismo público deben acelerar los procesos de denuncia y búsqueda, invirtiendo en políticas públicas de prevención. Poner en cuestionamiento la figura del femicidio en lugar de concientizar e invertir en políticas de protección es un retroceso.

A días del 3 de junio, fecha desde la cual se lleva en alto el reclamo de #NiUnaMenos (desde 2015), la voz no claudica. El reclamo debe escalar para generar conciencia y llegar a tiempo, buscando justicia para Agostina Vega y para no tener que contar una nueva víctima y el dolor que eso conlleva.

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